Abro los ojos muy temprano y veo el vidrio de la ventana totalmente empañado. El sol aún no se muestra y el frío congela las voluntades. Cinco minutos más no marcarán ninguna diferencia. Ya han pasado diez y decido comenzar. El camino a la ducha es un infierno gélido hasta que logro entrar en ese espacio pequeño e incómodo y, sin embargo en lo que va del día, el único lugar en que permanecería.
Han pasado ya cuarenta minutos y espero la micro como de costumbre, en el paradero de siempre y con la misma gente de ayer y de antes de ayer y del día último que puedo recordar. Mi vida se borra a medida que avanzo y cada vez recuerdo menos. Alguna vez tuve unos padres, pero no sé qué ocurrió con ellos, ni tampoco recuerdo qué fue lo que me puso en mi situación actual. Soy un joven de veinticuatro años porque sí. No hay historia detrás, ni gente a la que extrañar. Algunos dicen que mi situación es triste, pero hoy he decidido que es la oportunidad perfecta para comenzar una historia totalmente nueva, inventarme un origen, una ocupación, un trayecto, un pasado. Reniego de todo lo que tuve y que hoy no quiero. Reniego de los vínculos obligados y respiro el día a día con un pesar de rutina. Escucho los gritos de mi jefe retándome una vez más por llegar atrasado, veo, saludo y hablo con gente que en mi vida me ha importado ni me importará. No quiero ser esto, me miro al espejo y me veo cansado. Esta noche empezaré a confeccionar un traje que me oculte de todos, una cara que no me delate en mi afán de pasión y descontrol, en la eterna búsqueda de conciliación de mis dualidades. Sí, yo, el niño ignorante que en su vida a leído a los grandes, que no tiene nada de lo que jactarse, aquel que no sabe de donde viene ni lo que quiere para sí mismo. AQUEL QUE NO TIENE EN QUÉ CAERSE MUERTO.
Abrazos, fenómeno. Qué buen textico :D
ResponderEliminarMuchas gracias, veo que ambos compartimos el gusto por los cómics. Saludos.
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